Gatos en Familia. Lolita, mi gran Maestra

Gatos en Familia. Lolita, mi gran Maestra

Los Gatos y mi Familia.

¿Cómo llega un Gato a una Familia? Te contaré mi historia y la de mi Familia. 

Soy una Gata común europea, negra y blanca y vivo en una maravillosa Familia con compañeros Gatos, Perros y, por supuesto, Humanos. Mi nombre es Lolita. Llegué a la Vida de Marina hace 8 años. En ese momento, ella no tenía ni idea de que yo me convertiría en su compañera pero así son las cosas. Nunca ocurren antes ni después. Ocurren en el momento justo. Cuando debe ser.

Entonces yo tan sólo tenía tres semanas de vida y no imaginaba que formaría parte de una Familia de Gatos y Humanos.

Todo se puso en marcha aquella noche cuando me caí de un árbol. La caída me dejó paralizada y mi pequeño cuerpo dolorido no reaccionaba. Mis patitas traseras quedaron completamente paralizadas. Quería moverlas pero no respondían y un dolor intenso lo inundaba todo.

Aún pasé 24 horas así. Inmóvil. Dolorida y cubierta de hormigas a los pies del árbol. Una Familia Humana muy amable me recogió y me llevó a un centro veterinario. Allí se produjo nuestro primer encuentro.

 

Un Gato más en la Familia.

Marina trabajaba en la clínica como auxiliar. Muchos Gatos iban y venían a la clínica pero aquella mañana sus ojos se clavaron en mí. Pude leer en ellos su preocupación y su miedo. Su angustia…La misma que yo sentía. Pero también su compasión. Le pedí ayuda. No podía articular sonido alguno. No tenía fuerzas pero confiaba en que pudiera oírme.

Me sentía como un muñeco de trapo, sucio y roto que hubiesen tirado porque estaba viejo y no servía pero ella se acercó a mí despacio, con suavidad empezó a acariciar mi pelo áspero y me susurró que me cuidaría, que no me preocupase, y me pidió que luchara. El personal de la clínica sería mi nueva Familia. Ella estaría ahí para ayudarme y no pensaba  dejarme sola. ¡Me había oído! Entonces no tuve duda de que era Ella con quien haría el Camino de las Baldosas Amarillas. El Camino de la Vida.

Fueron días muy duros pero mi Familia estaba ahí, dándome todo su apoyo. El pronóstico de un Gato con lesión medular no contemplaba ni de lejos que pudiese volver a caminar pero el tratamiento empezó a dar resultados. La constancia y el Amor de Marina y su Familia hicieron el resto. Ejercicios diarios de rehabilitación y muchos días de trabajo. Yo no me cansaba y Ella tampoco. Celebraba el más mínimo avance con tremenda alegría, me colmaba de mimos y repetía constantemente que su vida había sido bendecida con mi Presencia. «No hay nada imposible» me repetía y yo lo sabía. La Vida me sonreía.

 

La Familia y los Gatos de mi Humana ha sido muy extensa en los últimos 35 años. Muchos otros Gatos la han acompañado, guiado y cuidado, formando una gran Familia: Margot, Roque, Felipe, Loli, Cafelito, Negri, Yutah, Manuelo, Chocolate, Sakura, Bombón, Shaouen, Rosi, Miro, Dennis, Aisha y sus bebés, Simba y Mufasa. Todos y cada uno de ellos grandes Maestros que eligieron pequeños cuerpos para enseñar grandes lecciones.

Cuando llegué a casa me encontré con la Familia de Marina: dos Gatas, Berta y Pochola. Las dos hermanas siamesas que formaban parte de su presente y de su vida y cuando nos mudamos, conocí a la otra Familia de Gatos formada por Kika, Shizuka y Humphrey, la Perra Brownie. Después llegó a la Familia la Gata Manuela. Y después, llegó el Perro Fred.

 

Mi proceso ha sido muy Luminoso y ha sido posible gracias a mi Familia y mis compañeros Gatos. 

 


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